Extensa entrevista especial con el
artista, realizada por Arancha Moreno.
Calle Ilusión es tu cuarto trabajo de estudio, desde que en 2001
publicaras tu primer disco, Qué pides tu. Dices que este nuevo trabajo
es el mejor que ha hecho hasta ahora, ¿por qué?
Tengo esa sensación, no sé si es porque es el último disco. El disco
está producido por Cachorro López y Sebastián Schon, lo he grabado en
Buenos Aires. Tengo mucha ilusión con este proyecto y con la gira.
La gente conoce Me arrepiento, una balada que es el single adelanto de Calle Ilusión. ¿El resto del álbum va en la misma línea?
Es un disco bastante variado; creo que hay canciones donde vas a
escuchar a un Álex que recuerda a trabajos anteriores y otras en las que
exploro terrenos nuevos. El single, Me arrepiento, es una balada muy
romántica, tiene mi sello personal. El disco tiene baladas en esa línea,
pero también hay temas con tempos más rápidos, incluso algún ritmo
reggae, como Calle Ilusión o Mil horas. Es un disco con un fondo
bastante positivo en las letras, y muy inspirado en el amor y el
desamor. Es un disco bastante redondo y variado, no tienes la sensación
de haber escuchado dos veces la misma canción.
Lo has ideado en España, pero lo has grabado en Buenos Aires, así que imagino que el disco tendrá sabor hispano-argentino.
Me fui a Buenos Aires con un repertorio de canciones, y durante la
grabación en el estudio surgieron tres o cuatro o temas más, que
acabaron sustituyendo a otros que tenía pensado incluir en el disco, con
la intención de hacer un disco variado y redondo, con colores
diferentes.
Entre los temas nuevos has incluido Mil horas, una versión del
clásico de Los Abuelos de la Nada, grupo argentino de los 80 en el que
militó Andrés Calamaro, y también el productor del disco, Cachorro
López. Era el momento perfecto para versionar esa canción, ¿no?
Exacto, Los Abuelos de la Nada era una banda argentina mítica. Cachorro
era el bajista y Calamaro era el teclista del grupo, aunque Mil horas
era un tema suyo y la cantaba él. Lo de grabar la versión surgió de una
forma muy espontánea, un día mientras tomaba un trago con Cachorro,
estábamos hablando de Los Abuelos de la Nada y le dije que me encantaría
grabar Mil horas, un tema que siempre me ha gustado mucho. Fue dicho y
hecho, casi como una pequeña aventura, ya que es un tipo de canción
distinto, no había hecho canciones en esa línea, y nos encantó el
resultado. Es otra faceta diferente, y tenía todo el sentido hacerla
ahora, que además contaba con el “permiso” de Cachorro.
Es importante probar nuevos retos, canciones distintas, y en este disco tienes otro ejemplo: Walking Away, de Craig David.
Sí, la incluyo como un bonus track, ya que se hizo para un disco
recopilatorio que sacó Craig hace poco. Me gustó mucho el resultado y
fue un placer hacer esa colaboración; Craig es un pedazo de artista y un
tío muy majo.
Abierto a nuevas músicas, pero siempre mimando las baladas y el lado
melódico. Este es tu cuarto disco, ¿es fácil mantener esa misma línea, o
el amor y el lado romántico también se agota?
Sí, pero lo dudo. No creo que me deje de inspirar nunca en el amor y el
desamor. A lo mejor uno no vive tantas experiencias para que todas las
canciones hablen de uno mismo; por eso te alimentas de todas las
historias que ves a tu alrededor, o que le ocurren a tu amigo, a una
persona querida...O una historia que viste en una peli o leíste en un
libro. Creo que el amor es inagotable. El amor siempre ha sido lo que
más me ha inspirado, las relaciones humanas en general; aunque en este
disco hay dos o tres temas que tienen un fondo más social, como en todos
mis albumes.

Al margen de componer canciones, ¿te gusta escribir?
Sí, a veces escribir por escribir ayuda a que salgan las ideas. Pero la
mayoría de las veces que me siento a escribir es para componer una
canción.
¿Primero la letra o la música?
Suelo empezar por la música, trabajo una melodía tarareándola, o con el
“guachi guachi”, haciendo en inglés algo, aunque no tenga significado lo
que esté diciendo. Trato de buscar que la melodía me suene bien antes
de pensar en la letra; luego me centro más en encajar las palabras o las
frases. Lo perfecto es que llegue todo junto: llega un estribillo o un
comienzo de canción con una frase y con música, todo.
Algo casi mágico, no debe ser fácil...
Es complicado que ocurra, por eso normalmente empiezo con la melodía y
luego me centro en la letra, que es lo que más me cuesta. No considero
que tenga demasiada facilidad, me cuesta acabar una letra y quedarme
satisfecho. Me gusta no tener la sensación de que me repito, de que ya
lo he dicho, no caer en lo obvio. Me gusta que las letras tengan fondo y
estén trabajadas.
Y exigirte a ti mismo.
Sí, mejorar y no caer en los mismos recursos siempre, buscar caminos nuevos también, pero sin perder mi sello.
Quizá encontrar un sello propio es lo más difícil para un artista, y tú lo has conseguido.
Creo que sí. Es lo que más valoro, creo que mi música te puede gustar o
no, no es mejor ni peor que el resto, pero es la mía. No persigo cantar
mejor que nadie, ni llegar más alto, ni hacer más dibujos; busco ser
auténtico, hacer mis canciones de una manera sencilla, sin imitar a
nadie. Que escuches una canción mía y digas “este es Álex Ubago”:
Eres un músico joven, pero ya vas camino de la década, ya puedes
hacer una retrospectiva y mirar atrás: cuatro discos, ventas
millonarias... ¿Sorprendido por todo lo que te ha ocurrido?
La verdad que sí, me parece mentira. Hace más de siete años que salió mi
primer disco, y cuando me preguntan qué queda de aquel Álex, respondo
que queda todo. Persigo seguir dando pasitos; sueño con tener una
carrera larga, es bonito. Me siento satisfecho por disfrutar de la
música y vivir de lo que me gusta.
Tuviste una muy buena acogida desde el primer disco. ¿El cariño del
público y el respaldo de las ventas masivas te anima a continuar?
Desde luego, lo valoro muchísimo, con el tiempo más. Cuando empezaba no
era tan consciente de lo que estaba ocurriendo, no lo terminaba de
asumir. Valoro muchísimo el cariño de la gente, dedicarme a esto y que
sea mi profesión. Siempre me han tratado muy bien en todas partes, tanto
en España como en América.